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Y permanece
todavía esta lluvia en mi ventana, golpeando incesantemente los cristales, como
lo hace cualquier idea en mi cabeza. Esa lluvia que hace evidente el exaspero
de mi alma, aquella lluvia que inunda mi ser; llenándolo de dolor y rencor.
Llueve,
llueve cada vez más fuerte… Por mas que intente buscar la luz o aquellos
colores que las personas llaman ‘‘Hermosos’’. No aparecen, no los veo o no
quieren llegar a mí.
Solo veo gris, todo es de ese particular color, las nubes,
las personas que van por la calle tratando de cubrir su miseria… Todo es gris,
todo es oscuro.
Mientras tanto seguiré
en mi desidia, en esa lucha interna por tratar de calmarla, por hacer que se detenga.
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