Las nubes grises ya se habían posado sobre mi cabeza.
Era inevitable, comenzaría a llover y esta vez vendría con todo.
¡Es inevitable no llover cuando me duele el alma!
¡Es inevitable no llover cuando me siento vacío!
¡Es inevitable no llover cuando mi existencia duele!
Simplemente es inevitable no llover cuando mi alma está destrozada.
Al comenzar ya no puedo detenerme, pasaron así los días y la lluvia no cesaba. Ya era ilógico, ya me sentia fuera de lugar...
¿Por qué llover cuando el arcoíris está detrás de todas esas nubes?
¿Por qué no mirar más allá y conseguirlo?
¿Por qué no dejar los miedos y atreverse?
¡Simplemente es inexplicable!
Simplemente no quería mirar más allá, No quería salir de toda esa desdicha; sonaba descabellado pero era inevitable sentirme asi.
Aquel día no pude hacer nada, no me atreví y aqui estoy, en mi miseria, en mi tristeza...
¡En mi vacía existencia!
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