No se puede sentir alegría cuando el alma sufre, no se puede ver la luz en momentos de tempestad. Simplemente se vive en un mundo distante, frío y banal. No se sabe si se ama o si se odia, solo se tiene la certeza de que existe un gran vacío, una sensación de abandono y soledad, desesperación y desprecio. La oscuridad invade cada espacio del alma, solo se va por la vida siendo una victima de un sentimiento inexplicable, un gran vacío que ahoga y destroza. Consume lentamente o cada vez mas rápido, existe la luz, ese resplandor que rodea a cada persona e ilumina un oscuro camino, solo se debe aprender a mirarla. Para un alma atormentada, que sufre y siente que nada importa es difícil ver este punto que iluminará su camino, pero poco a poco se dará cuenta que no todo es malo, que no todo es oscuro y sombrío si se puede salir de allí y volver a comenzar. Solo hace falta ese rayo de luz que de alguna u otra manera llega a cambiar cada rincón de esa alma perdida, consumida por las sombras el dolor y las penas.
¿Acaso puede un alma vivir con tanta oscuridad? ¿Es posible que se pueda salir de las sombras y llegar a ver la luz?
Tal vez si, tal vez no. Todo depende de aquella alma, de sus tristezas y cicatrices.
Existen aquellas almas divididas. Sufren, lloran y se sienten solas. Pero también tienen momentos felices y de gran gozo.
Esas almas que van de la oscuridad a la luz y viceversa de un momento a otro esas que simplemente están
¡ENTRE LA OSCURIDAD Y LA LUZ!
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