...


Aquellas ganas de llorar inundaban mi
 pecho cada día, ya no aguantaba mas la presión, solo quería desaparecer, irme, volar lejos cual pájaro deja su nido en busca de la libertad, no sabia que pensar, no sabia que hacer...

 Esa noche comenzó a llover, mi mente daba mil vueltas, era un remolino de pensamientos, pensamientos que perturbaban mi cabeza, temía que ellos volvieran pues ya me habían dejado en paz, temía perder la luz que había encontrado y mucho mas aún, temía perderlo por mis inseguridades, mis temores, mis miedos, esos que consumen lentamente mi existir.Es rudo, es difícil pero no queda otra.


  Solo queda existir.

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