Caído.
Y ahí estaba yo, mirándolo caer del cielo como un rayo, sus alas huecas, su santidad arrancada. No se si era miedo, impresión o fascinación de presenciar tal escena sobrenatural, pero no pude moverme, me encontraba ahí, estático esperando que se desplomara contra el pavimento húmedo por el rocío de lluvia. Al impactar contra el suelo pude notar su desfigurado rostro y ver como sus dorados cabellos se oscurecían al igual que sus ojos. Sus alas fueron arrancadas, tal vez hizo algo malo, tal vez merecía eso... Nunca se tiene certeza de nada, somos esclavos de nuestros pensamientos y temores. También vi como sus hermosas alas blancas estaban destrozadas, su espalda sangraba al igual que su rostro, al escuchar sus gritos de dolor y ver como su roja y espesa sangre cubría el húmedo pavimento pude notar su fragilidad, solo en ese momento pude ver su interior... Su luz se apago tan rápido como se apaga la llama de una vela al soplarla. Ya no era un hermoso ángel...







